Los asistentes de
voz como Google Home o Amazon Echo son dos ejemplos de inteligencia
artificial que ya están presentes en muchos hogares del mundo entero. Se trata
de máquinas que utilizan el procesamiento de lenguajes naturales para
interpretar qué es lo que se les está comunicando y, de este modo, poder
responder a las necesidades humanas, ya sea verbalmente o mediante la ejecución
de una acción concreta. los asistentes de voz utilizan una combinación
de inteligencia artificial (IA) y procesamiento del
lenguaje natural (PLN) para entender y responder a las peticiones
del usuario.
Cuando un usuario habla a un asistente de voz, el
dispositivo convierte la voz del usuario en texto mediante un proceso
llamado reconocimiento automático del habla (ASR). A continuación, este
texto se analiza mediante algoritmos de PLN, diseñados para comprender el
significado y el contexto de las palabras del usuario. Una vez que el asistente
de voz ha entendido la petición del usuario, utiliza algoritmos de IA para
determinar la respuesta adecuada.

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